En el pasado, cuando alguien quería entrenar en un Dojo tenia que cumplir ciertos requisitos, como por ejemplo tener experiencia en las artes marciales, una carta de recomendación o incluso debía pagar un tributo a su maestro por las enseñanzas que recibiría. luego de conseguir que lo entrenasen en ese Dojo debía firmar un documento en el que se comprometía a cumplir con ciertas normas para poder practicar allí, el documento se firmaba y se ponía la huella dactilar con sangre.
En el shokyujin también realizamos esta ceremonia de compromiso (sin sangre), donde valga la redundancia nos comprometimos a cumplir con las normas de etiqueta en el Aikido y el Dojo, así mismo cumplir con las normas de la practica.
A continuación algunas fotos de la ceremonia